Que el tiempo y el destino,
En mi vida, hacen el camino,
Que quizás he merecido.
Tantos días, muchas penas,
Tantas noches que me ciegan;
Cuantos versos, pocos besos
Más silencio que canción…
De recuerdos y palabras,
Vive en ti: mi admiración.
Decepciones y excusas que he escuchado:
También vienen de ti, adoración.
Hoy no queda más remedio,
Que decir algo con suprema osadía:
Adiós, hoy me despido,
Despiadada dama mía…
A una efímera melodía de mujer que plantó en mí la decepción…
