jueves, 5 de marzo de 2015

Mortífera visión

Sucia, seductora, vil y desalmada
Conciencia grisácea de niebla en el corazón
con sombras eternas de cálidas brasas
que cobran rencores a cambio de almas...

¡Oh! con tu guadaña afilada
de hoja brillante y tensa
con tu manto sangrante
y de negro largor.

Sacas tus mortíferas garras
de color blanco marfil
tomas tu arma tan larga
y atestas con fuerza en su corazón.

Pálido aliento
de herida en dolor
cálido llanto
que abarca el temor...

Ya las horas no pasan
ya el día ha cesado de andar
las tinieblas se llevan su alma
al lecho en el que ha posado su amar...

Devora mi alma...

Transmutas mis silencios
en mis más seductoras tentaciones.
Transfiguras mis pensamientos
en mis más perversas emociones.
Haces pecar a mis sentidos,
haces acelerar a mis latidos...

Dama de mi consciencia plena,
del poder oculto, de mi amor hirviente.
Doncella de la noche eterna,
de tez de hielo y de mirada de fuego:

¡Cúbreme con tu cabellera de cristal!
¡Usúrpame con tu piel de oro!
¡Dóname la brisa
que brota de tus dulces ojos de miel!
¡Envuelve toda mi alma con la suave
frescura de tu voz tierna e inamovible!
¡Concédeme el deseo de soñar desde tu
lecho puro con gotas de cielo y con sorbos de mar!

y...

... Desgárrame un recuerdo que en mi mundo
susurra tu nombre cada amanecer...