¿Acaso muere la muerte?
Es una pregunta que me ha inquietado en los últimos días. Recién me he visto con mi buen amigo Jairo y hemos entablado una conversación acerca de que las personas en ocasiones nos damos cuenta que otros piensan similar a nosotros sobre ciertas situaciones de la vida cotidiana e incluso sobre temas más profundos e inquietantes como éste. Al llegar a un punto de nuestra conversación hablamos, entre otros temas, de angelología, anteponiendo al tema central el hecho de que la muerte está representada seguramente por uno de tantos ángeles según varias de las mitologías religiosas y que si bien no podemos llamarlo un ángel de luz, tampoco podríamos llamarlo de oscuridad, pues llegamos a la conclusión de que sencillamente es su trabajo llevarse las almas de este mundo terrenal a un plano espiritual.
No obstante, queda la duda de que si él, Azrael mismo, al ser el único en tener la capacidad de desprender almas de su cuerpo o decidir si dejarlas por un tiempo más, puede llegar a dejar de existir o si dado el caso, siempre ha sido durante la eternidad, responsabilidad suya y así continuará por siempre... Es una pregunta para muchos algo necia, pero es inquietante, al igual que muchas otras que no caben en nuestro entendimiento lógico material.
El ángel de la muerte ha sido sin duda alguna el más temido por la humanidad, sin embargo su labor es igual de importante que la de los demás, después de todo, es impropio pensar que en un mundo cada vez más complicado y escaso hayan de existir para siempre las personas, animales y demás seres vivos desde el momento de la creación y teniendo en cuenta que la reproducción jamás se detiene. Sería simplemente imposible habitar; es normal que la materia y todo lo terrenal sufra ciclos de transformación, al igual que la energía y demás objetos tanto vivos como inertes, pues dichas transformaciones son importantes evolutivamente hablando, pues evitan el caos.
Volviendo al tema central que nos confiere en este escrito, ante una incógnita de este tipo podríamos filosofar infinitamente, después de todo, la respuesta puede variar de acuerdo a la persona que desee responderla; vemos por ejemplo, el caso de personas que son escépticas y también de las que son creyentes, por lo que puede esta pregunta variar en cuánto a la percepción y entendimiento de la misma, como en su respectiva respuesta.
Solo tengo conocimiento de que en este mundo, el hecho de que no entendamos, conozcamos o hayamos visto o percibido algo, no necesariamente quiere decir que sea inexistente. Teniendo en cuenta la anterior afirmación, podemos referirnos a la energía y al viento como ejemplos preponderantes puesto que a diario convivimos con este tipo de 'objetos' y aunque no podemos verlos, sí podemos sentirlos y saber que existen, que se transforman y que hay varias cantidades, metamorfosis y presentaciones para los mismos, pero no podemos negar que son un hecho. De la misma manera sucede con Dios, para alguien que es creyente, es cómodo pensar que Dios está ahí y nos acompaña siempre guiando nuestros actos, igualmente que puede haber un ángel que cuida nuestros pasos y otro que está esperando el momento adecuado para llevarse nuestra alma; sin embargo, para una persona escéptica es inconcebible suponer tales cosas y más aún, llegar a contemplarse involucrado en ellas.
Sin más llego a la conclusión de que cada quién puede otorgar la respuesta que mejor se acomode a su sistema de creencias, que para algunos un ángel puede estar en un plano espiritual dando luz o quitándola de este mundo terrenal mientras que para otros un ángel es tan solo una persona que puede llegar y edificar un ciclo en su vida y que por tanto en algún momento se marchará de ella...
Juan David M. A
11/05/2016