jueves, 26 de noviembre de 2015

Visión escarlata…

De tan magnos y enérgicos colores,
Tan delicada y frágil el alma de un ángel destelló;
Su mundo giraba en glebas de ensueños,
Y hoy a mi memoria retorna el suspirar:

Muda la brisa que empapaba el silencio
Oda al invierno que entre sus alas vivió
Inundaba el consuelo atrapando en hechizos
Manantial dulce de cuya agua bebió…

Espada que data al guerrero fidedigno celestial
Manos que desaguan en batalla de noble clamor
Asesta contra el maligno y funesto la hoja brillante
Su sonrisa siniestra marchita anulando el temor.

Ojos que fluyen en sangre, lamentos de derrota
Gritos de estigma por parte del quebrantado
Alma infernal que hoy se ha condenado
Que quisiste atentar a un ángel de luz…


Juanhker, 26 nov / 2015

martes, 10 de noviembre de 2015

La flauta del averno

Entonando melodías muy dulces, estaba allí, acariciando su rostro en el espejo del agua, con la marca del tiempo. Llamaba a sus manos pulcras, sin embargo estaba cegado de egoísmo, llamaba a su faz bella, pero a través del cristal, su sombra mostraba las fieras facciones demoníacas y de su espalda, salían esas curvas y puntudas alas que de inmediato me decían lo que era obvio, lo que era innegable.

Adonis quería llamarse también, como aquel hermoso incesto del que Afrodita alguna vez se enamoró. Pero lo particular era el arma de su preciosidad, llevaba en sus manos una traversa de dulces notas, con las cuales componer sonetos invaluables de gran admiración.

Sonaba cada vez más intenso, se hacía una parte de mi propio silencio, entre más desglosaba las notas mi inconsciente, más me atraía a su lecho de penumbras. Era infernal pero hermosa, una cantidad de emociones envolviendo el blando sonido que se traducía en el viento cual letrilla de sirenas, que te inundan en fascinación y sientes que te roba el corazón, pero en realidad atraen tu esencia para robarla y convertirte en un fiel servidor de su divinidad.

Fue pues cuando al acercarme más a su sonora y atractiva entonación, mis oídos más agudos y mis ojos perturbados, comenzaban a ver, como mi espíritu era consumido lentamente por el soplo de la flauta, la sombra de aquellas magistrales alas iba abriéndose a sitiarlo en un abrazo diabólico para no dejarlo escapar nunca más…

Tuve suerte de que en la osadía de pedir al cielo una respuesta, un ángel puro y seductor hizo caer en tentación al hacedor de la poesía musical. En su regazo ciñó al flautista del infierno y pronto la melodía dejó de escucharse. Yo en un movimiento rápido traté de escabullirme de aquel episodio fascinante y a la vez alucinante. No quería presenciar este momento en que Vida y Muerte hacen el amor, ese era el llanto y la risa, la brisa y la sequedad, la calma y la desesperación. Una batalla de contrastes que solo me permitían renunciar a ese camino equivocado al oír los ecos de muerte seducirme. Entonces en un intento casi nulo, pude girar y alejarme lentamente mientras el ángel de luz, con su encanto, convertía en suspiros todos aquellos intentos del maléfico músico por llevarse mi alma a través de la eternidad.

domingo, 8 de noviembre de 2015

La promesa

Aquella mañana me levanté muy temprano. Estuve dibujando sonrisas en el aire, al recordar la dulce mirada de la mujer que amaba. 

En aquel entonces éramos un par de jóvenes que disfrutaban todos los días de un sentimiento muy puro y lleno de vida y que gozaban cada segundo compartido juntos. Llegamos a sentir que nuestro amor era tan grande, que jamás podría agrietarse cual pared de barro tras un gran terremoto.

Fue pues cuando me percaté que en ocasiones la existencia, el destino, o algún otro ente para el cuál no he de tener explicación, no pueden conformarse con que algo se sienta tan perfecto, la envidia tiene vida propia y un presentimiento le decía a aquella hermosa, dulce y amada mujer, que tal vez en algún momento no estaríamos juntos, pues es peligroso pretender que algo tan bueno va a ser para toda la vida porque cuando sucede lo contrario, con ello se van muchos sueños y esperanzas.

- Mi príncipe, ahora siento un profundo amor por ti – Me dijo mirándome a los ojos y acariciándome el rostro – Jamás quisiera que viniera a mi mente la idea de perderte, todo es tan bello, en este punto, tengo todo lo que siempre anhelé. Solo quería una persona que me amara de verdad, que estuviera conmigo en todo momento y que fuera tan especial conmigo y tan pendiente de mí, como tú lo eres.

- Te agradezco mucho, hermosa mía, esas palabras que me llenan, pero dime… ¿Qué te ha traído a la mente estos pensamientos? – Pregunté un poco dubitativo

- Es solo que en algún momento me pregunto si tanta dicha será para siempre. Hace poco hablé con mi madre, quién está en España y me decía que probablemente mi padre haría lo que fuera para llevarme con ellos.

- Ahora no pensemos en eso mi vida, por ahora es preocuparnos por un no sabemos, debemos disfrutar de todos los momentos que podemos pasar juntos, de tantas cosas que podemos hacer, todo lo qué planear y los lugares a los que ir.

- Prométeme que si yo tengo que irme a otro lugar y no volvemos a vernos o si en algún momento me llegase a suceder algo, por favor, no quiero que conserves recuerdos físicos de mí, pienso que nuestro amor ahora es tan grande que sería restarle importancia si minimizamos los recuerdos a tan solo cosas materiales. Quiero que me lleves en tu memoria siempre y sobretodo en tu corazón, que mis palabras que recuerdes, te den vida cuando despiertes, porque si algo así llegara a acontecer, ten por seguro que jamás olvidaría lo maravilloso que ha sido estar a tu lado en este tiempo, lo importante que eres en mi vida y lo feliz que me siento de pertenecer a tu mundo porque siempre soñé estar con alguien que fuera conmigo y para mí, como tú lo eres…

- Yo te prometo todo lo que me pides y más, mi dulce amor, prometo que cada día serías el motor que impulsa mi vida, que el recuerdo de tu mirada sería la energía para seguir luchando, que esa sonrisa que has puesto en mí será para siempre y que me proyectará a seguir adelante solo con el anhelo de volvernos a encontrar, porque tú te has convertido en mucho más que mi propia vida, te amo más que a todo en el mundo y siento, muy dentro de mí, que es un sentimiento tan sobrenatural que no tengo palabras que alcancen a explicarlo. Eres mi dulce niña especial y tierna, tan llena de encanto, eres esa pasión fabulosa e incesante que das hecho a tus palabras, que me ha enseñado tanto, que he aprendido a incorporarte como si fueses una parte de mí mismo. Lo que te prometo es amarte hasta el fin de mi existencia…

(…)

Cuando aconteció el llanto y esos días de dolor llegaron a nuestras vidas, con su ida mi mundo se derrumbó, aun así, al mantener contacto, se hacía la espera un poco llevadera. De pronto el mundo para ella se volvió gris, al abandonar su cuerpo, con todos los detalles que ya en otras historias he contado, para mí se volvió negro y lleno de pesadillas, fue un fin de año terrible, todo me sabía a hiel. Ya solo estaba conmigo, acompañándome desde el cielo, vigilando mis pasos e iluminando mis frías y no tan anheladas mañanas. La poesía se volvió sacrilegio, el infierno abrió sus puertas para lo que quedaba de mí o más bien de mi cadáver. No había vuelto a sonreír, todo tipo de felicidad era la herida sangrando en mi alma atormentada.

Sin embargo, al ir superando ese dolor mientras los días acontecían con sus espinas en mi sangre, desgarrando mis venas y provocando ese sudor frío, iba comprendiendo que pronto tenía que cumplir esa dolorosa promesa, antes de que acabara el año…

Así pues, llegó ese tormentoso 31 de diciembre. Miraba con dolor y frustración aquellas fotografías, peluches, llaveros, cartas, libros, adornos y demás objetos que poseía de ella. Cada uno tenía su esencia y una parte de su memoria, cada uno, al tocarlo, me producía padecimiento y locura, me salía una que otra lágrima con cada palpitar sobre su textura. Era sufrimiento total cumplir esa promesa, pero sé que ella sería feliz, si aún después de haber dejado esta vida terrenal, yo seguía firme, cumpliendo las promesas que le hacía.

Corrí todas las cobijas y ropa que había colgada en el patio de mi casa, hice un gran montón con todas aquellas cosas que llevaban el perfume fascinante de su piel y yacían empapadas también con mi corazón derretido en llanto.

Tomé todos los objetos, uno por uno y con mis manos temblando no solo del frío de la casi medianoche, sino más bien, del nerviosismo producido al saber que nunca más volvería a tocar lo que mi amada me había dado con tanto cariño. Coloqué la llama debajo para quemarlos y verifiqué cómo las cenizas consumían por completo todo lo que había puesto sobre el patio; lo más doloroso para mí, fue cuando las brasas llegaron a la más dulce fotografía que tenía de ella, yo mismo la acompañé a tomársela y por supuesto, algunos acontecimientos inexplicables sucedieron a partir de esa fotografía, la quería tanto, incluso ella me la entregó con una dedicatoria especialmente para mí:

“Juan:

Eres la luz de mis sombras, todo en lo que siento, pienso y por lo que más vivo.

Esta imagen es mi recuerdo para ti; el tuyo, son mi memoria, mis pensamientos y mis sueños, de los cuales tú eres el rey que los mora cada anochecer…
…Te amo…

Tu Pao”

Al leerla de nuevo, grité de rabia e impotencia, sollocé como nunca antes, maldije esa suerte que había tenido, porque como alguna vez lo tuve todo, se me había arrebatado por igual.

Cuando las llamas consumieron el total de esta última foto, recogí las cenizas y las guardé mientras pasaban las horas para llevarlas al río, no podía tirar a la basura algo tan significativo para mí, preferiría que pertenecieran a la madre naturaleza, pues de su misma esencia somos todos y estas cosas ya no eran más que los restos de lo que fue el más grande amor, el viento se los llevaría, pero el sentimiento perduraría para siempre.

Entré a seguir con mis labores navideñas y los preparativos para el año nuevo en compañía de mi familia y otras personas preciadas. Llegó el año nuevo y me dispuse a dejar en donde debía ser, aquellos recuerdos incinerados; al regresar me di cuenta que hay sorpresas que la vida y las personas que más nos aman, nos obsequian para que sintamos que aún puede existir calor en nuestros corazones:

Abrí el cajón que había junto a mi cama y de inmediato, bajo mis cosas, encontré la tierna mirada color cielo y mar y esa dulce sonrisa que me hacía suspirar al besarme. Encontré la foto con su hermosa dedicatoria para mí, había resurgido de las llamas, no hubo explicación alguna para tal acontecimiento. Solo sé que ahí estaba, esperando a que mis manos la tocaran nuevamente y a que la abrazara fuertemente junto a mi corazón.

De repente comprendí que ella, en su inmenso amor, supo comprender el sufrimiento que me produjo desprenderme de ella y decidió dejarme un único recuerdo de su imagen, porque el de su amor está para siempre grabado en mi memoria y en todo mi ser. Tal vez si algún día encuentro una persona que sea tan importante en mi vida y tan especial como ella lo fue, esta imagen no me acompañe más. No lo sé, lo único, es que es el objeto material más importante y valioso que poseo, mi recuerdo más preciado…


Juan David M. A. (Juanhker)
Domingo, 8 de noviembre de 2015

martes, 3 de noviembre de 2015

Veinticuatro rosas rojas y una más...

Hace seis años que ya no me ilumina tu sonrisa,
Hace cinco que perdí la devoción,
Hace cuatro que soñé con tu mirada,
Esa que siempre hacía arder mi corazón.


Eres esa dulce niña,
Que a mi vida llegó a acelerar mi palpitar,
Con tu canto de sirena en mi memoria,
Nunca he dejado de soñar.


¡Oh dulce y bella luna de octubre!
Lleva en el viento este poema al despertar,
Y que cuando ella aliente a la aurora, nuestro lecho,
Con su retozo vuelva a suspirar.


Hoy es la noche de las brujas,
Tiempo de fascinante emoción,
Tú te llamabas encanto, vida mía,
Hoy naciste, hace veinticinco, corazón.


Juanhker, 31 Octubre de 2015.
A mi princesa encantada, que mora en mi memoria…