jueves, 21 de agosto de 2014

Déjame ser...

No quiero ser en tu vida un dibujo, la esencia de una imagen que se desliza en las sombras de tu presencia y se desvanece en la profundidad de tus pensamientos. Déjame ser, déjame brindarte un suspiro, pienso en ti como cada día y ya no tengo más palabras con qué pedirle a la luna un consejo; ese ápice trasciende en lo infinito, provocas fuego, sensación, calma y miedo…

Me convierto en ecos de tu ser, esa mirada que se fija en otro horizonte, esas palabras que son viento de lamentos soplando la tristeza que ilumina un viejo y olvidado corazón y un susurro que con su fuego helado pero ardiente quema la cruda desesperación; qué has hecho de mi otra vez? Con qué calma me pides que te bese? Con qué dignidad vienes y tratas de quebrantar mi orgullo?

Déjame ser, que si ayer para mí eras placer, en dolor el placer hoy se convierte y si de placeres vivía, de dolores moriré, porque si en todos encuentro el significado de un estigma en el alma y en el honor una mancha es mejor morir ganando que vivir estando perdido, olvidado, fracasado y frustrado.

Desaparece la vista de mí, de mis fantasías, de mis sueños y de mis eclipses; me espera otra vida que disfrutar, el sentir para vivir, el amanecer en el brazo del gusto, el mimo de la prosperidad, la dicha de una calma por tanto anhelada… Faltará emoción, locura, travesura, diversión y picardía, pero quien dijo que lo planeado es capullo? Fruto bendito que de él sale con el tiempo… Y qué de ti? Seguro habrás salido también del tuyo…

De ti hoy me despido, Olvido es tu nombre y el mío: Sueño.

A una pesadilla que se desechó hace ya algún tiempo...

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