Con su sonrisa viva
Y su mirada de fuego
La más dulce diva
Comienza su juego.
Papeles, metales
Taciturna en una mesa
De grandes cristales
Y del mal, presa.
Enfocado en esa figura
Vi el miedo en sus ojos
Supe: “No tiene cura”
Ni yo, de sonrojos.
Osado me atreví
- Quieres un café? - Le pregunté -
- Preocupada te vi
Y su mano acaricié
Honda es la pena
Y amargo el dolor,
Que si herida me frena
Anulado queda mi honor
No temas, no huyas,
recuerda y enfrenta,
esas melancolías tuyas
y salda tu cuenta.
Una noche y un llanto
Un hombre, mi encanto
Una cena y un beso
Una luna y de mí, preso
En pocas palabras
Y en buen gesto
Noches macabras
Dios, ¡¿qué es esto?!
Perdona señor la ira, si se nota
Y también el complot
Pues aunque la confianza está rota
La amo, ¡Amo a Margoth!
En memoria de la mayor traición que hicieron a un gran amigo…
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