Todos nos preguntábamos qué hacíamos ahí y no temíamos que un vistazo iba a convertirse en una lóbrega noche donde no hay sino un oscuro temor…
Lo que queríamos era buscar aquel libro, el que una vez se supo perdido en las profundidades del pozo artesiano Cella de la ciudad de Teruel al sur de Aragón que fue construido en el siglo XIII, pasando por la ciudad de Brujas (Suficientemente lejos) en donde se dice que nunca pudo ser mojado, incluso al pertenecer al fondo del pozo y ahora en la ciudad de Bruselas en el viejo cementerio.
Aterrados pero decididos, al frente de las viejas y aún blancas paredes del antiguo cementerio en la ciudad de Bruselas, estábamos ahí los cuatro; en la fría noche en que sopla el viento.
Tratamos de entrar forcejeando con la pesada y rechinante puerta metálica, escoltada por ángeles blancos de barro a cada lado y un gran candado que unía una larga y gruesa cadena oxidada. Entramos con un temor de esos que hacen suponer que eres perseguido; comenzamos a caminar por el lado de las lápidas tarjadas y ya con telarañas, el piso estaba partido como si se hubiera tratado de abrir la tierra; en algunos pasillos colgaban guirnaldas marchitas de las grandes cruces sobre las tumbas en que yacían varios cuerpos renacentistas y de edades más próximas; la oscuridad casi no dejaba ver ni el camino, ni a mis tres compañeros: Sara, Nickson y Andrew. Por fin entramos a la añeja torre, allí, había un aspecto extraño, como si se tratara de cofradías que venían constantes a reunirse a ese sitio. Cortinas blancas y muy grandes rodeando una gran mesa. Al lado, unos cuantos huesos, calaveras y poca luz, repisas con polvo, frascos y grandes pentagramas pintados en el piso de esa negra habitación.
No había tiempo qué perder, teníamos que buscar aquello por lo que habíamos ido y salir de inmediato. Comenzamos a escudriñar todo a nuestro paso, sobretodo unos grandes baúles que contenían varios documentos, dibujos y fotos de personas que al parecer yacían bajo las tumbas foráneas de aquella torre que más bien parecía una gran iglesia por sus grandes dimensiones.
-¡Bingo! – Escuchamos gritar, cuando Nick encontró un gran libro de pasta negra y hojas veteranas y arrugadas con grandes ilustraciones de la más clara hechicería.
Yo no sé por qué yo estaba ahí… La verdad estos temas no me interesaban, sin embargo cuando me di cuenta andaba esperando con ellos tras las rejas y por ello resulté dentro.
El libro dejaba buenas cantidades de polvo cada vez que se pasaba una hoja, sentía cómo estornudaban mis amigos cerca a él y cómo lo miraban fijamente mientras trataban de descifrar el contenido teórico plasmado en él. De pronto Nick sacó una carta que yo había escrito para él hace algún tiempo, recordé de inmediato que estábamos allí debido a la respuesta que me había dado, también por escrito. Comparó algunas de las frases que le escribí y coincidían con la traducción del libro. Yo no tenía idea, más sí, el más grande asombro…
Y tal vez aquellas palabras escritas fueron las últimas que leyó de mí
Y tal vez aquellas palabras leídas fueron las últimas que escribió para mí...
Apenas terminó de leer vimos un gran resplandor. Sara le rogaba que dejara el libro y que nos fuéramos de allí pero el poder que lo atraía era superior y yo cada vez me sentía más mal. Andrew intentaba quitarlo a la fuerza pero un solo toque de Nick hizo que Andrew volara por el recinto hasta quebrar las gigantescas ventanas de colores, cual iglesia. De repente aquel resplandor hizo ver una presencia oscura que amenazaba a Nick con una gran guadaña que se notaba afilada…
Si todas las cosas empezaran y terminaran como nosotros queremos, la vida tendría gracia pero no emoción.
… Y aunque ésta era una aventura bastante emocionante, también se había convertido en algo peligroso. Ambientándonos en las profundidades del perímetro, tratábamos de buscar cómo o con qué ayudarlo pero fue imposible; de un momento a otro su cuerpo desapareció como si lo hubiésemos llevado a enterrar allí mismo.
De inmediato corrí a abrir la puerta cuya chapa, al parecer se había quedado trabada luego de entrar. Rompí el resto de ventanas y logramos salir de la torre cayendo acostados en algunos de los sepulcros de afuera. Al incorporarnos nuevamente, asustados por la magnánima fuerza del terror, huimos interrogativos por aquel pasillo de tumbas, cruces y guirnaldas. No lograba ver el camino muy bien, la noche era fría y muy oscura y por ello trataba de encender una linterna que traía conmigo. Cuando lo hice, al frente, junto a la puerta, logré percibir una anticuada bicicleta y un hombre arcaico y delgado al lado. Era tanto el temor que no nos paramos a ver quién o qué era, sino que salimos del cementerio sin libro y sin Nick pasadas las doce de la noche.
Hurgamos entre los libros de Sara para tratar de saber qué había sucedido; encontramos un pasaje sobre hechicería que hablaba del libro y nos mostraba que toda persona que tuviese algo de maldad en su interior y tocara el libro, iba a ser probada por la muerte en un limbo de donde podría salir únicamente cuando venciera sus temores frente a ella. Sus acompañantes solo podrían ser salvos con el “Ritual de la luna oscura” o de lo contrario, la muerte vendría también por ellos, a juzgar sus penas. Según los libros de Sara, sólo un hombre había sido capaz de tal Azaña y no era más que el guardián de un viejo cementerio de la ciudad de Bruselas…
El ritual de la luna oscura, consiste básicamente en hacer el amor sobre un pentagrama, a la luz negra de la luna en la fría noche en que sopla el viento. Así que no teníamos más noche, ni más luna, ni era más fría, que ahora mismo...
Recordé que Nickson, cuando me respondió la carta, me dijo que un día encontraría la manera de no temer a la muerte, que un día “jugaría al Póker” con ella y ganaría. Esta era su oportunidad para demostrarlo y la de nosotros de salvar nuestra alma en una apasionada y espeluznante noche en que Sara se encargaría de proteger a Andrew y ampararme también.
Cuando todo acabó, el cielo se llenó de Luz y yo desperté con la fatiga, como si en realidad hubiese estado esa noche en el viejo cementerio de Bruselas con tres personajes que no conozco en la vida real, en un lugar que no conozco en la vida real pero lo que me deja más atónito es que tengo en mis manos el libro del que nunca había escuchado hablar en la vida real…
A un Póker de ases que se convirtió de un sueño macabro en una terrorífica historia.
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