jueves, 21 de agosto de 2014

En tu cielo

Veintidós estrellas en tu cielo y una más conque te acompaño tristemente.

Feliz cumpleaños para ti en este mohíno Halloween para mí...

Ahora sería un monólogo del tiempo, más no de la distancia, porque me acompañas en mis días, en los más claros y también en los oscuros. En los primeros eres la luz, en los segundos eres mi apoyo para no tropezar. Guías mi camino incesantemente, sé que me acaricia el viento en tu nombre y en él un susurro he colocado para ti, para que bese la esencia de tu espíritu desbordante de luz blanca y cálida.

Olvidé mi memoria, creo haberla dejado en tus recuerdos... Y tus recuerdos moran en mis sueños. ¿Sabes? Te agradezco tanto que me hayas ayudado a encontrar en mi camino a una persona tan importante en mi vida, como tú lo fuiste, lo eres y lo seguirás siendo. Recuerdo tantas cosas amor, tantos momentos felices, nunca tuve nada malo que decir de ti… Eras el sol en mis días, eras la luna en mis noches y la frescura del viento. Eras todos los pétalos que caían sobre mí en otoño. Y ahora eres mi ángel protector, mis pasos incansables hacia la felicidad, el motor del amor que puedo brindar a una nueva persona especial que se adueñó de mi corazón. Te juro que tu muerte no será en vano, que todo lo que de ti aprendí ha quedado grabado con fuego en mi corazón, que mi alma, un poco de ella se quedó contigo para que me recuerdes siempre pero que la tuya la siento tan adentro como en aquel ayer en que andábamos por las calles vecinas de mi barrio, ondulando tus cabellos tan hermosos rodeando esos ojos de mar y de cielo.

Hace unos días comencé a escribirte esta carta post-mortem, el día de tu cumpleaños, ese día aunque fue triste, pude seguir con mis cometidos, me había hecho más fuerte y tu valor me había dado impulsos para llevar una vida normal. Quise dedicarte un día muy feliz, ten por seguro que en tu honor lo hice. Sin embargo, quise esperar a terminarla cuando hubiera una razón más bella qué comunicarte. Ahora la tengo, me siento feliz y pleno porque sé que tu amor es tan grande que eres feliz en el cielo, junto a Dios, por verme eufórico en la tierra, descubriendo una nueva alma noble y bella que ahora está conmigo. Te la presento gratamente, es mi novia Dani, sé que la conoces bien porque te he hablado mucho de ella. Me encanta que te agrade y quiero que sepas que es incomparable también…

... Y tú, revoloteando de nuevo en los versos inaugurales, más sinceros de mis noches, quiero que sepas que no te olvidaré jamás, que eres el viento que respiro y que tu amor me hace grande aún después de que hace tres años no te tengo junto a mí, pero sí conmigo…

¡Siempre te amaré!

A Paola S. C. En su cumpleaños 22 que lo pasó en el cielo, hace tres años junto a Dios

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